Buenas tardes, soy Titanio Verde y estás escuchando Panda Disk System. Cultura en peligro de extinción.
¿A qué me refiero con en peligro de extinción? Contenido, arte, ciencia, conocimiento, que
cualquier día puede desaparecer de la fa de la tierra, o como mínimo quedarse fuera del alcance
de público. A mí personalmente me preocupan los videojuegos, que no sólo son difíciles de crear,
sino también difíciles de preservar. Pero lo aplicaría a todo tipo de arte y de documentación.
Ideas, conocimiento, religión, filosofía, ciencia, consolas y ordenadores que dejan de funcionar,
películas que ya no se pueden ver, música que ya no se puede escuchar, libros que se pierden o
se destruyen, etcétera. Sin documentación, sin conocimiento accesible de alguna manera,
la humanidad está condenada a repetir sus errores. Todas las personas nos apalancamos en el conocimiento
obtenido por generaciones anteriores. De lo contrario, tendríamos que descubrir el fuego cada vez.
Si no, pues no tendríamos circulación de agua, no tendríamos carreteras, no tendríamos electricidad,
no tendríamos medicina. Nuestra alimentación seguiría siendo gacela cruda o vallas dudosamente
saludables. Y el arte es necesario para sentirnos humanos, para entender a los demás y para que la
vida no sea sólo trabajo y esclavitud. No podemos existir sin conocimiento y sin arte, sin tener
ocio, sin tener nada que de valor a nuestras vidas. ¿Y por qué me empeño en decir en peligro de
extinción? ¿Por qué se puede perder? Dos motivos así muy populares serían agentes censuradores,
instituciones religiosas que sólo permiten una línea de conocimiento y de razonamiento,
o gobiernos que censuran el acceso a información, etc. Y si no, por agentes activos, pues puede ser
por agentes pasivos. Deterioro, pérdida, destrucción, libros que se quemen en un incendio,
discos que se oxiden o cintas que se llenen de polvo. Si no los propios contenidos, pues los
los aparatos necesarios para reproducirlos o las condiciones necesarias para para poderlos usar.
Un libro almacenado en un ambiente muy húmedo o muy polvoriento también se deteriora y acaba
no pudiéndose leer. O si hay bichos que se coman las hojas, etc. Pueden haber muchos motivos por
los cuales perdamos conocimiento. Ahora bien, ¿por qué los videojuegos son un caso especial?
Pues mira, una película tiene un principio y un fin y se reproduce de una manera determinada,
es imagen, audio, como muchos varios audios o subtítulos, pista, marcas de capítulos,
etc. Un libro es un montón de texto con sus párrafos divididos y tal vez capítulos también.
Un videojuego depende muchísimo de para qué plataforma se ha lanzado. Emular una Super Nintendo
no tiene nada que ver con emular una Sega Dreamcast o una PlayStation Portable. Cada consola tiene su
procesador, tiene su sistema operativo, tiene muchas diferencias. Por eso los emuladores me
parecen un milagro de la ciencia, especialmente cuando consiguen que funcionen la mayoría de
juegos. Hace falta varias condiciones, mucha potencia para poder reproducir un juego antiguo
y nunca va a ser en exactamente las mismas condiciones que cuando salieron. A no ser que
consigas una consola de entonces que funcione exactamente igual con una pantalla de la época,
con un mando o el accesorio necesario que también funcione perfectamente. Si no tienes todo eso,
no puedes reproducir esa obra tal cual salió en ese momento y te puedes perder cosas. Y hay
videojuegos que por esos motivos desaparecen a lo largo del tiempo. ¿A todo el mundo debería
importarle? Supongo que no. A cada cual le importan sus cosas, cada cual tiene sus negocios,
pero seguro que todo el mundo tiene algo que quiere preservar toda su vida. Por poner un ejemplo muy
típico, las fotos de tu familia o de tu viaje favorito. No solo son recuerdos que quieras
mantener a lo largo de tu vida, anécdotas que quieras contarle a los demás, cosas que has buscado
tú y que dan valor a tu vida. Es también contexto histórico. Es también mostrar un pedazo de la
historia en ese preciso momento y habrán personas a quienes les importe. Hay personas que mueven cielo
y tierra para descubrir qué fue de algún antepasado perdido o alguien desaparecido en
una guerra, por ejemplo. Otras cosas para preservar que sirvan para lo mismo, recortes de periódico,
de alguna noticia que te haya parecido importante o incluso en la que tú hayas formado parte,
tu canción favorita con algún mensaje que te haya marcado en especial y que te gustaría que más
gente lo escuchase. Si nadie se preocupa de preservar una cosa en concreto, ¿qué pasa? Pues
que acabará desapareciendo. Nadie lo recordará, nadie lo encontrará, desaparece. Sin más,
ha sucedido con tribus de las cuales hemos perdido sus costumbres, ha sucedido con idiomas que ya
nadie habla ni sabe cómo suenan, incluso ha pasado con temporadas de Doctor Who. Esto es algo que
depende de la propia humanidad. También podría considerarse una forma de selección natural. Si
hay un conocimiento que a nadie le importa, pues nadie se va a molestar en preservarla. Por ejemplo,
pues una canción tan mala que nadie la quiere escuchar de nuevo. Ojalá se aplique según qué
canciones. Independientemente de esto, es imposible que todo el mundo se encargue de
preservarlo absolutamente todo. Somos miles de millones de personas en el mundo y no es
sólo cosas que produzcamos los humanos, sino cosas que sucedan a nuestro alrededor. Entiéndase millones
y millones de fotos de gatitos y perritos haciendo tonterías. Es imposible que todo el mundo se
encargue de preservarlo todo. Los humanos hemos generado todo tipo de contenido a lo largo de la
historia. Desde la pintura rupestre más antigua en una cueva hasta un fanfic de tu serie favorita.
Afortunadamente con medios digitales, de los que disponemos hoy día, hay espacio para no sólo
guardar de todo y que ocupe muy poquito espacio, sino conservar varias copias que podemos ir
replicando a lo largo del tiempo. Recuerdo cuando nos maravillábamos al ver una tarjeta SD que
podía contener cientos de libros. O sea, con un gigabyte ya teníamos un montonazo de conocimiento
ahí encapsuladito, listo para introducir en un ordenador, en un lector, en donde sea, y poderlo
leer. Fuera del peligro de la humedad, del polvo y de los bichos. Las tarjetas SD tendrán otros
peligros, pero bueno, eso ya es otra historia. Hoy en día este concepto es algo que damos por
sentado. Ni siquiera necesitamos tenerlo en casa. ¿Quieres un libro? Hay tiendas que tienen millones
de libros que puedes comprar en cualquier momento, aunque algunos de ellos pueden desaparecer.
¿Quieres una película o una serie? Tienes varios servicios de streaming que mientras pagues los
puedes ver en cualquier momento, aunque también pueden desaparecer en cualquier momento. El
problema de este tipo de servicios precisamente es que nosotros no controlamos directamente si
queremos preservar ese contenido o no. En la mayoría de casos nos da bastante igual. En bastantes
casos una serie solo la queremos ver una vez y ya está. Pero si es una serie que te ha gustado mucho,
y si es una película que para ti ha marcado un punto de inflexión en tu vida. Yo no me puedo
imaginar un mundo sin las películas de El Señor de los Anillos, por ejemplo, o sin Agárralo como
puedas. Ya me da bastante lástima que mis DVDs de El Señor de los Anillos se estén empezando a arañar,
que algunas escenas ya no las puedo reproducir. Afortunadamente, como son unas películas tan
famosas y con tantos fans, la puedo volver a comprar o la puedo descargar o la puedo copiar
de cualquier sitio. Por esa parte no hay ningún problema. Ahora, si lo que me marcase a mí fuera
una película indie de bajo presupuesto que solo salió en un festival local y ya está,
¿quién se encarga de preservar eso? Igual que las novelas visuales para ordenadores japoneses en
los años 80. ¿Quién se encarga de preservar eso? Aparte de mi amigo Rockleek, claro. Ahora bien,
planteado todo este potencial drama, esta fuente de ansiedades, ¿qué puedes hacer tú para preservar?
Pues como mínimo, seguro que tienes fotos que te gustaría conservar toda tu vida. Haz una copia de
estas fotos. Seguro ves fotos que has tomado con un móvil o con una cámara digital. Y si no,
si son fotos analógicas impresas de hace tiempo, será un buen momento para coger un
escáner y digitalizarlas. Si ya lo tienes guardado, haz otra copia. Pasarás a un disco
duro externo, grabalas en un DVD o en un Blu-ray o en algún pendrive que te sobre o incluso
súbelas a algún servicio en la nube, Dropbox, Google Drive, da igual cual sea. O incluso puedes
hacer lo contrario. ¿Fotos que te gustaría mirar a menudo? Imprímelas. Imprímelas en un papel bueno,
enmarcalas o guárdalas en el típico álbum de fotos de estos que vas a mostrar a tus nietos.
Y así tienes una bonita copia física. Y si en un futuro pierdes las digitales, pues oye,
las puedes volver a escanear. Y esto así a bote pronto es por lo que se me ocurre que es importante
la preservación de contenidos, arte, ciencia, etc. El conocimiento es poder. Para todas las clases
sociales, para todas las épocas, para todos los momentos, sin conocimiento y sin arte, el ser
humano no es nada. Si hay algo que te importa mucho, preservalo. Gracias por escucharme y
iré ahondando en estos puntos en próximos capítulos. Hasta pronto.